jueves, 27 de septiembre de 2012

El agradecimiento ( y VII)




Una de las claves de la hipnosis ericksoniana está en ser una técnica eficaz para generar estados positivos en las personas.

Agradecer es una emoción que no sólo te sirve para focalizarte en lo positivo, en el estado deseado, en vez de en el estado problema (en el “antídoto” en vez de en la “toxina”), sino que, además, de alguna manera, te sirve también como “puente al futuro”. Es como si te preparase para recibir más de eso que tanto te ha gustado.

Me explico con un ejemplo. Un día que cené en casa de mi madre, ésta me dio unas puntas de espárrago muy ricas y yo se las alabé mucho. Me contó que eran unos botes muy baratos, de tan solo un euro, que vendían en el supermercado Día de al lado de su casa. Yo los busqué en el Día de al lado de la mía pero allí no  los tenían y se lo dije. La siguiente vez que comí en su casa, me estaba esperando con dos botes de espárragos que, por supuesto, no me quiso cobrar. Se lo agradecí mucho. Estaban muy ricos. Le comenté las veces que los cené y lo que me gustaron. En la siguiente comida familiar, me esperaban tres botes más de espárragos. Y en la siguiente otros tantos … y así es cómo llegué a tener la despensa de mi casa llena de botes de espárragos… ;-)

El trance ericksoniano se conoce también por la denominación de “trance naturalista” porque uno de los grandes descubrimientos de Milton Erickson fué que todos los seres humanos entramos en trance varias veces al día, sin necesidad de tener un hipnotista delante. Todos entramos en auto-hipnosis. Sólo que a veces nos hacemos una auto-hipnosis negativa. Y lo que nos enseña el trabajo ericksonianao es cómo transitar de la auto-hipnosis negativa a la auto-hipnosis positiva…  ¿Y tú que prefieres? ¿Auto-hipnotizarte negativa o positivamente?




jueves, 19 de julio de 2012

El agradecimiento (y VI)


Lecciones de Facundo Cabral

Este mes de julio ha tenido lugar el primer aniversario del fallecimiento de Facundo Cabral. El cantautor argentino murió el 9 de julio de 2011, asesinado, cuando se dirigía al aeropuerto de Ciudad de Guatemala para coger un avión a Nicaragua donde planeaba continuar su gira, la que había anunciado como última  gira de su vida. Tenía 76 años.
Su padre abandonó a su madre con seis hijos y embarazada de él. Vivían con el abuelo paterno y éste les echó de su casa el día antes de que naciera. Facundo nació en la calle.

Su madre emigró a Tierra de Fuego en busca de trabajo. Cuatro de los siete hermanos murieron allí de hambre y frío.  Con 9 años, Facundo se marchó de casa, sin decir nada, desapareció. Tardó 4 meses en ir desde Tierra de Fuego a Buenos Aires pero consiguió llegar. Preguntó a un taxista donde vivía Perón y este le mostró como llegar a la Casa Rosada. Facundo había escuchado que Perón daba trabajo a quien se lo pedía y ese era el motivo de su viaje. Sorprendentemente, consiguió burlar las medidas de seguridad y hablar con Perón y Evita, quien consiguió dar un empleo a su madre.
Facundo, con 10 años era alcohólico. Con 14 años, analfabeto. Sin embargo, a esa edad, tuvo la “suerte” de que una reyerta callejera le llevara a la cárcel, donde conoció a un jesuita que le enseñó a leer y escribir. Ahí su vida empezó a cambiar. Comenzó a descubrir la lectura, la música, el arte… y a través suyo comprendió que existían otros mundos que también estaban en este… nació en él la ilusión por vivir. Se hizo cantautor y le llegó el éxito con aquella canción… “no soy de aquí ni soy de allá”… que más adelante le oiríamos cantar no sólo a él sino a Alberto Cortez, a Julio Iglesias…

Con 40 años, cuando ya la vida le iba bien, un avión se cayó del cielo con su mujer y su único hijo dentro. A los 46 años conoció a su padre. Más adelante, le diagnosticaron una enfermedad terminal y le dieron 4 meses de vida… Sobrevivió.
Como dice Alberto Cortez de su amigo Facundo, “yo tenía un amigo que en un momento dado de su vida se volvió místico y la gente recibía con mucho gusto sus palabras”.

Facundo Cabral narra la visión que él tenía de la vida en la grabación cuyo link encontrarás al pie de esta nota. Es un canto a la vida.  Si te animas a escucharlo, como dice Facundo, serás “más humilde, más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz”.
http://www.youtube.com/watch?v=xDX4ijOesz0

lunes, 4 de junio de 2012

El agradecimiento (y V)


¿Harto/a de oír hablar de la crisis?
¿Qué guía prefieres para tu vida presente y futura? ¿Una dirección positiva o una negativa?
Nuestro cerebro consciente tiene una capacidad limitada de procesamiento. Nuestra particular CPU no puede gestionar el 100 % de la información que recibe, por eso selecciona una parte de la realidad y obvia la otra. Si vives atemorizado por un futuro que ves negro, te vas a sentir mal y no vas a percibir ni a disfrutar de lo bueno que hay aquí y ahora en tu vida. Además, tu cerebro inconsciente que tiene una mayor capacidad de gestionar información que tu consciente, necesita una dirección a la que apuntar. Una dirección que marcará tu presente y también tu futuro. Si apuntas a cosas positivas, ahí mirará. Si apuntas a lo negativo, ahí mirará también. ¿Qué guía prefieres para tu vida presente y futura? ¿Una dirección positiva o una negativa?

Dicen del miedo que es la “profecía auto-cumplida”. Por ejemplo, un jugador de golf que va a tirar al hoyo y ve que hay un bunker de arena en su trayectoria, puede tener miedo a que su bola caiga en la arena. Cuanto más miedo tenga a que ello ocurra, más posibilidades tendrá de que su bola acabe en el bunker. Esto ocurre porque ese miedo está marcando la dirección de su mente. Por el contrario, un sentimiento positivo guiará a la mente en una dirección positiva, incrementando las posibilidades de acierto del jugador.

Obvia decir que el tan traído y llevado “pensamiento positivo” ha de ir acompañado de un “sentimiento positivo”. ¿Alguien puede imaginarse a un jugador con el pensamiento positivo “voy a meterla en el hoyo” al tiempo que siente miedo a que la bola caiga al bunker…? No hay congruencia. Necesitamos sustituir esa emoción de miedo por una emoción positiva de confianza en nosotros mismos y en la vida para incrementar nuestras posibilidades de meter la bola en el hoyo.

Pensando en positivo, quizá la emoción positiva más fuerte con la que cuenta el ser humano sea la del agradecimiento. ¿Alguien puede imaginarse a un jugador agradecido por lo cerca del hoyo que ha caído su bola? Aunque en la trayectoria haya algo de arena, sin duda que ese agradecimiento le dará confianza. “Oh, vaya, la bola ha caído tan cerca del hoyo que parece que hoy estoy en mi día de suerte…”

Y ese es uno de los “porqués” de esta serie de entradas a mi blog sobre el agradecimiento. Porque no solo necesitamos pensar en positivo sino que también necesitamos sentir en positivo. Emoción, etimológicamente, viene del latín “emovere”. La emoción es lo que nos mueve. La emoción es el viento que infla las velas de nuestro barco, de nuestra acción. Y hoy necesitamos emoción positiva para movernos en una dirección positiva.

No se me ocurre otro ejercicio mejor que el de agradecer cada día para poner el foco en pensar y sentir en positivo. No sé cuánto tiempo tardaremos en salir de donde estamos ahora pero sé que saldremos y lo agradezco. No sé cuánto nos costará pero sé que saldremos y lo agradezco. Y mientras tanto también puedo agradecer el haber nacido y vivir en un país donde las épocas de crisis son mucho mejores que las de bonanza en otros lugares del tercer mundo.

lunes, 9 de abril de 2012

El agradecimiento (y IV)


Una amiga me preguntaba ayer que es para mí agradecer.
Uno/a dice “gracias” cuando recibe algo. Así que agradecer, de alguna manera, es sinónimo de recibir. Y, más allá, agradecer sirve para recibir más de eso mismo que te gusta porque cuando una persona tiene un detalle contigo y tú le dices “gracias”, esa persona tiende a repetir el detalle. Así que, de alguna forma, agradecer es recibir y abrirse a recibir más.
Cuando uno/a dice “gracias” también dá porque cuando tienes un detalle con alguien y esa persona te dice “gracias” de corazón, te ilumina con su amor. Tú sientes que te dá, profundamente, con tan solo decirte “gracias”. Así que agradecer también es dar. Y quizá también ocurre que esa persona al decirte “gracias” crea en su interior un reconocimiento de lo recibido que le incite a darte más. Así que agradecer también puede ser una apertura a dar más.
Y por ello resulta que, aunque pueda parecer paradójico, al final del camino, agradecer es recibir y también es dar…  Agradecer es dar y recibir…          

domingo, 26 de febrero de 2012

El agradecimiento (y III)


Gracias a que el coche empezó a hacer un ruido raro, lo llevó al taller… y pudieron arreglar una avería que hubiera podido costarle la vida en la carretera.
Gracias a que tuvo ese síntoma en su cuerpo, le diagnosticaron… y se salvó.
Gracias a que tuvo aquella conducta tan extraña y tan contestada aquellos días, reflexionó, se dió cuenta de…  y despertó.

"Cuando bebas agua, recuerda la fuente"
(Proverbio Chino)

lunes, 9 de enero de 2012

El agradecimiento (y II)


Estuve tomando clases de teatro un par de años y mi profesor, Pablo Messiez, me dió una lección cuando nos dijo que el espectador de la obra de teatro es responsable de encontrar la belleza en ella. Cada obra de teatro, por poco afortunada que sea, tiene sus momentos. Ese instante en que el escenario se transformó de aquella manera, con aquel juego de luces… aquel momento en que el actor dijo… ese otro en el que la actriz hizo… Y es así como el espectador se convierte en protagonista de la obra, en escritor de su propia historia, y descubre y disfruta de su belleza.
Quizá, la vida no sea más que una obra de teatro y, quizá, nosotros seamos los responsables de encontrar la belleza en ella…

martes, 6 de diciembre de 2011

El agradecimiento



Gracias a la vida que me ha dado tanto...

Gracias a la vida que me ha dado dos luceros que cuando los abro distingo el negro del blanco. Dos ventanas abiertas al mundo que me permiten ver hasta dónde acaba el infinito horizonte, pasando por mares y océanos, montañas y valles, ríos y lagos, días luminosos y nublados, noches de luna llena y de luna nueva, noches llenas de estrellas que alumbran mi alma y noches oscuras que la ensombrecen. Novelas y obras de teatro que puedo escribir y leer con mis ojos.

Gracias a la vida que me ha dado el oído que en todo su ancho graba noche y día grillos y canarios. Dos altavoces abiertos al mundo que me permiten escuchar sus sonidos y sus palabras, en todas sus infinitas frecuencias. Sintonizando con el cantar de las gaviotas, las gotas de lluvia, los rápidos de los ríos, el discurrir del agua en el remanso, el respirar de las olas, la voz tierna, la voz fiera, la voz traviesa… que pronuncia las palabras que componen las novelas y obras de teatro que puedo interpretar con mis labios y escuchar con mis oídos.

Gracias a la vida que me ha dado el tacto con el que noche y día puedo acariciar tu piel, mi piel, cuidarte y cuidarme, las manos con las que puedo hacer. Gracias a la vida que me ha dado la nariz a través de la cual puedo oler todas las fragancias de este mundo, la de la tía- abuela Mª Jesús, la de los pucheros sobre el fogón, la del rocío de la mañana… también la tuya. Gracias a la vida que me ha dado esta boca con la que paladear el mundo, gustar de mi existencia y saborear todas sus novelas y obras de teatro.

“Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado la risa y me ha dado el llanto. Así yo distingo dicha de quebranto. Los dos materiales que forman mi canto. Y el canto de ustedes que es el mismo canto. Y el canto de todos que es mi propio canto.”

Gracias a la vida y gracias a ti, Mercedes Sosa. Donde quiera que ahora estés, te seguimos escuchando y cantando contigo.