Tomar consciencia de las intenciones positivas de nuestros actos y de los actos de los demás, puede ayudarnos en ese camino de la reconciliación con el otro y con nosotros mismos. A medida que nuestra comprensión aumenta, podemos empezar a relajarnos y a darnos permiso para elegir otra forma más eficaz y confortable de afrontar el conflicto interno y externo.
martes 2 de agosto de 2011
El perdón (y VII)
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