Estuve tomando clases de teatro un par de años y mi
profesor, Pablo Messiez, me dió una lección cuando nos dijo que el
espectador de la obra de teatro es responsable de encontrar la belleza en ella.
Cada obra de teatro, por poco afortunada que sea, tiene sus momentos. Ese
instante en que el escenario se transformó de aquella manera, con aquel juego
de luces… aquel momento en que el actor dijo… ese otro en el que la actriz
hizo… Y es así como el espectador se convierte en protagonista de la obra, en
escritor de su propia historia, y descubre y disfruta de su belleza.
Quizá, la vida no sea más que una obra de teatro y, quizá,
nosotros seamos los responsables de encontrar la belleza en ella…
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